viernes, 24 de octubre de 2025

EL PODER JUDICIAL COMO INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN SIMBÓLICA CONTRA EL PERIODISMO EN MÉXICO

 Ensayo desde la perspectiva de Pierre Bourdieu

Por: Marcial Antonio Martínez Cantellano

La libertad de expresión constituye uno de los derechos fundamentales para el funcionamiento de toda sociedad democrática. Sin embargo, en México, este derecho se encuentra bajo una amenaza constante que ha adoptado nuevas formas: el uso del poder judicial como mecanismo de censura y represión. En el texto “Se está usando al poder judicial en contra de periodistas”, René Narváez Lozada denuncia cómo gobernadores, funcionarios y autoridades han utilizado los tribunales y las leyes como herramientas para silenciar a periodistas críticos del poder.

Desde la perspectiva sociológica de Pierre Bourdieu, este fenómeno puede interpretarse como una manifestación de violencia simbólica dentro de los campos de poder político y jurídico, donde los actores dominantes utilizan su capital institucional para mantener su hegemonía y controlar el discurso público. Así, la represión contra periodistas no solo implica una violación de derechos humanos, sino también una estrategia de dominación cultural que limita la capacidad crítica de la sociedad.

La tesis de este ensayo sostiene que los tribunales y procedimientos judiciales en México están siendo instrumentalizados por autoridades y élites políticas para perseguir y silenciar a periodistas, lo que representa una forma de violencia simbólica que refuerza las desigualdades de poder y vulnera los principios democráticos de libertad y justicia.

Para comprender la relación entre el poder judicial y la represión periodística, es necesario entender el concepto de campo propuesto por Pierre Bourdieu. Este define los campos como espacios sociales estructurados donde los individuos y grupos compiten por distintos tipos de capital: económico, cultural, social o simbólico (Bourdieu, 1997). Cada campo tiene sus propias reglas, jerarquías y formas de legitimación del poder.

En México, el campo político y el campo judicial se encuentran estrechamente vinculados. Aunque el sistema judicial debería ser autónomo, en la práctica suele responder a intereses políticos. Cuando Narváez (2025) afirma que “más de 10 gobernadores han ocupado el poder del estado para venganzas personales en contra de los reporteros y periodistas”, describe precisamente cómo el campo político domina al campo judicial, instrumentalizándolo para mantener su control simbólico sobre la sociedad.

En este sentido, la justicia deja de ser un espacio neutral de aplicación de la ley y se convierte en un instrumento de reproducción del poder. Según Bourdieu (1987), las instituciones no son neutrales: funcionan como escenarios donde se disputan las formas legítimas de ver y decir el mundo. Por ello, el uso del poder judicial contra periodistas es una forma de imponer una única visión política —la de los dominantes— y silenciar aquellas voces que cuestionan su autoridad.

Uno de los conceptos más relevantes en la obra de Bourdieu es el de violencia simbólica, entendida como el ejercicio del poder que se impone de manera sutil, sin recurrir necesariamente a la fuerza física, sino mediante la legitimación cultural y social de la dominación (Bourdieu & Passeron, 1996).

Cuando el Estado utiliza el aparato judicial para perseguir a periodistas críticos, se produce precisamente este tipo de violencia. No se trata de una represión abierta —como la censura directa o la agresión física—, sino de una coerción legitimada por el lenguaje jurídico, que aparenta ser “legal” u “objetiva”.

El texto de Narváez (2025) menciona cómo se utilizan figuras legales como la “violencia política de género” o demandas por “daño moral” para castigar publicaciones críticas. Desde la perspectiva bourdieusiana, estas estrategias son mecanismos de violencia simbólica institucionalizada, ya que se presentan como procesos legales legítimos, pero en realidad buscan inhibir el ejercicio periodístico y generar miedo en el campo mediático.

De esta manera, el poder judicial se convierte en un medio de censura “legal” que mantiene el orden simbólico establecido. El periodista, al enfrentar procesos judiciales costosos y desgastantes, interioriza la represión y termina autocensurándose. Como explica Bourdieu (1990), la dominación más efectiva es aquella que logra que los dominados participen en su propia subordinación creyendo que es natural o inevitable.

Para Pierre Bourdieu, el campo periodístico es un espacio de lucha simbólica donde se produce y distribuye la información que estructura la percepción social de la realidad. Sin embargo, este campo no es autónomo: depende de fuerzas económicas, políticas y judiciales que condicionan su funcionamiento (Bourdieu, 1996).

En México, los periodistas que intentan ejercer su labor crítica enfrentan un doble riesgo: la violencia física y la violencia simbólica. Narváez (2025) señala que “ejercer la libertad de opinión en el periodismo hoy en México es un peligro”, recordando los asesinatos y desapariciones de comunicadores en los últimos años. Pero más allá de la violencia directa, la censura judicial opera como un mecanismo de control estructural, que limita la capacidad del periodismo para cuestionar al poder.

Desde la teoría de Bourdieu, el periodismo debería fortalecer su autonomía de campo, es decir, su capacidad de regirse por sus propias reglas y valores (la verdad, la ética informativa, la crítica social), en lugar de someterse a las reglas del campo político o económico. Cuando el poder político interviene en el campo periodístico mediante la cooptación o la persecución, destruye esa autonomía y debilita la función social del periodismo como fiscalizador del poder.

Bourdieu (1991) señala que el poder simbólico consiste en la capacidad de nombrar y definir la realidad. Quien controla el lenguaje controla la percepción del mundo. En este sentido, la censura judicial contra periodistas no solo busca castigar a individuos, sino controlar el discurso social sobre el poder.

Cuando el Estado acusa, demanda o criminaliza a periodistas críticos, impone un marco simbólico donde el periodista pasa de ser un actor social necesario para la democracia a ser un “enemigo” o “provocador”. Esa redefinición de su papel de periodista refuerza la hegemonía del Estado y debilita la confianza social en la prensa.

Así, la lucha por la libertad de expresión se convierte, desde la óptica bourdieusiana, en una lucha por el poder simbólico: la disputa por quién tiene el derecho de decir la verdad, de interpretar los hechos y de definir la realidad social. En ese sentido, la censura judicial es una forma sofisticada de dominación, porque actúa en el nivel de las ideas y del reconocimiento social, más que en el de la fuerza física. (Narváez Lozada, 2025)

Desde la perspectiva de Pierre Bourdieu, el uso del poder judicial en contra de periodistas constituye una expresión de violencia simbólica institucionalizada que perpetúa las estructuras de dominación en México. El campo político, al subordinar al campo judicial, transforma la justicia en una herramienta de control ideológico y represión silenciosa. A su vez, el campo periodístico ve amenazada su autonomía, debilitando su papel como garante de la verdad y la crítica pública.

En este contexto, defender la libertad de expresión implica mucho más que exigir protección física para los periodistas: significa disputar el poder simbólico del Estado y reconstruir la autonomía del campo periodístico frente a las presiones políticas y judiciales. Solo mediante esta resistencia colectiva podrá evitarse que el derecho —concebido como instrumento de justicia— se convierta en un arma de censura, y que la palabra crítica, fundamento de toda democracia, siga siendo un acto de valentía.

Bibliografía

Areans Montaño, G., 2004. La violencia simbólica contra las estudiantes de la carrera de Enfermería. CABALLERO BORJA ed. s.l.:s.n.

Bourdier, P., 1990. El sentido práctico.. México: Siglo XXI Editores.

Bourdier, P., 1991. Language and Symbolic Power.. s.l.:Harvar University Press..

Bourdieu, P. &. P. J. C., 1987. La reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza.. s.l.:Fontamara.

Bourdieu, P., 1987. Choses dites (Cosas dichas). Editions de Minuit ed. s.l.:s.n.

Bourdieu, P., 1996. Sobre la televisión. s.l.:Anagrama.

Cortez Montané, W., 2009. Violencia simbólica en el campo político de Veracruz. Xalapa, Veracruz.: Imprenta y Offset de Xalapa. .

Giménez, G., 1999. La sociología de Pierre Bourdieu. México: UNAM.

Narváez Lozada, R., 2025. Se está usando al poder judicial en contra de periodistas. La Voz de México.

Pross, H., 1980. Estructura simbólica del poder. México: Gustavo Gili, S. A. .

 

 

 

martes, 14 de octubre de 2025

EL DERECHO AL TRANSPORTE ES UN DERECHO HUMANO

 (Derecho humano a la movilidad)

Por: Margarito para todos

Los seres humanos necesitamos trasladarnos de un lugar a otro, con absoluta libertad, seguridad y comodidad, para acudir a nuestros centros de trabajo, recibir atención médica, adquirir los bienes necesarios para reproducir la vida, acudir a la escuela, para realizar actividades deportivas o recreativas o simplemente convivir en comunidad.

En el Estado de México presenta un rezago de décadas, se tiene un sistema de transporte público de pasajeros desarticulado, desordenado, ilegal, inseguro, de mala calidad y contaminante, un monopolio de grupos que tienen el control de concesiones del transporte, caracterizado por la corrupción, la negligencia, la falta de capacitación de los operadores, la falta de seguridad a Bordo de las unidades y el elevado índice de accidentes vitales.

La población considera alto el costo de las tarifas, ya que no perciben una justificación por el mal estado de las unidades y por el servicio que recibe además de que tenemos que realizar un número elevado de viajes por la mala planeación de las rutas, sin la regulación tarifaria adecuada, gastando un elevado porcentaje de sus ingresos para satisfacer las necesidades de desplazamiento.

Según la encuesta Nacional de ingresos y Gastos de los hogares, las familias mexiquenses asignan un 6.6% de su gasto total al transporte.

Es necesario un plan maestro de infraestructura de Movilidad.

Un sistema de transporte anticontaminante y popular para el estado de México, principalmente en sus zonas urbanas y conurbana.

Sustitución de las unidades de transporte por un nuevo modelo de transporte.

Por un sistema de transporte público diseñado  desde el gobierno estatal y también puede haber un transporte privado y cooperativas sociales del transporte.

El objetivo es garantizar un transporte  digno y económico...

Bienvenido el Tarifazo de $14 pesitos como mínimo, con el mismo número de unidades de mala calidad...