martes, 30 de septiembre de 2025

INUNDACIONES EN NEZAHUALCÓYOTL: ENTRE LA INDOLENCIA GUBERNAMENTAL Y LA FALTA DE CULTURA CIUDADANA

 Por: Antonio Martínez Cantellano

Las lluvias atípicas que han azotado recientemente al municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, han dejado a su paso calles inundadas, casas anegadas y una población desesperada. Esta situación, que se repite cada temporada, no es simplemente resultado de fenómenos naturales, sino de una combinación peligrosa entre la falta de acción institucional, políticas públicas ineficaces y una cultura ciudadana permisiva con prácticas irresponsables.

El problema no es solo la lluvia, es la omisión

En Nezahualcóyotl, una de las principales causas de las inundaciones es la falta de desazolve en el sistema de drenaje. Aunque cada año se sabe perfectamente qué colonias son más vulnerables, el municipio parece actuar como si fuera una sorpresa. ¿Dónde están los trabajos preventivos? ¿Por qué no se destinan recursos y personal para limpiar los drenajes antes de que lleguen las lluvias?

Las autoridades locales parecen actuar con una mezcla de burocratismo e indolencia. Se toman decisiones tarde, los reportes vecinales se ignoran, y la respuesta institucional solo llega cuando ya es demasiado tarde y el agua ha invadido los hogares. Esta falta de previsión es, sin duda, una forma de negligencia que merece ser denunciada.

La basura no se recoge, pero sí se acumula

Otro factor clave en este problema es el manejo de residuos. Los tianguis, puestos ambulantes de comida y hasta algunos restaurantes vierten desechos orgánicos e inorgánicos directamente al drenaje. Esto, combinado con la recolección irregular de basura en muchas colonias, provoca taponamientos graves en el sistema de alcantarillado.

La responsabilidad aquí es compartida: mientras el gobierno municipal no garantiza un servicio eficiente de recolección de residuos ni sanciona a quienes contaminan los drenajes, una parte de la ciudadanía también incurre en prácticas irresponsables, como tirar basura en la calle o al drenaje, como si nada.

No es un problema nuevo, pero sí cada vez más grave

Las lluvias de este año han sido inusualmente intensas, sí, pero eso no justifica la falta de preparación. Vivimos en un municipio que ya ha enfrentado esta situación en años anteriores. Lo alarmante es que las soluciones no llegan o son parciales y temporales. La infraestructura hidráulica es obsoleta, los trabajos de mantenimiento son escasos y la coordinación entre niveles de gobierno parece nula.

¿Qué se puede hacer?

Es momento de dejar de normalizar el caos cada temporada de lluvias. Estas son algunas acciones que pueden comenzar a cambiar el panorama:

  1. Campañas permanentes de desazolve preventivo, enfocadas en las colonias con mayor riesgo de inundación.
  2. Sanciones efectivas para quienes tiran basura o grasa al drenaje, desde puestos ambulantes hasta restaurantes.
  3. Educación y campañas ciudadanas sobre el manejo correcto de residuos, empezando desde las escuelas y mercados.
  4. Fiscalización ciudadana: los vecinos deben organizarse y exigir cuentas claras sobre el presupuesto destinado al mantenimiento del drenaje.
  5. Modernización de la infraestructura pluvial, con una visión a largo plazo, que contemple el crecimiento poblacional y los cambios climáticos.

Conclusión

Las lluvias no son las culpables. El verdadero problema es la falta de voluntad política, la negligencia institucional y una cultura ciudadana permisiva. Nezahualcóyotl no necesita más excusas, necesita acciones concretas y responsables, tanto del gobierno como de sus habitantes. Las inundaciones no son un castigo divino, son una consecuencia evitable si todos hacemos lo que nos corresponde.

 

 

jueves, 4 de septiembre de 2025

FIN DE LOS PRIVILEGIOS: UNA SUPREMA CORTE MÁS JUSTA Y SIN EXCESOS

 Por: Antonio Martínez Cantellano

Durante años, los funcionarios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación han vivido en una burbuja de privilegios que los alejaba del resto del país. Mientras millones de ciudadanos luchan por salir adelante con salarios mínimos, jueces, magistrados y ministros han gozado de sueldos que, en muchos casos, superaban incluso al de la propia presidenta de la República. Esto no solo resulta inmoral, sino también inconstitucional.

El nuevo presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortiz, ha puesto el dedo en la llaga. En un país donde la desigualdad sigue siendo uno de los grandes males estructurales, no es aceptable que quienes representan la máxima autoridad judicial vivan con lujos que contradicen los principios de austeridad y legalidad. Tal como lo establece la Constitución, ningún funcionario público debe ganar más que la titular del Ejecutivo, y es hora de que esta norma deje de ser letra muerta.

Aguilar Ortiz ha anunciado una revisión profunda de los sueldos de todos los funcionarios judiciales, así como de las pensiones que reciben los ministros en retiro. En algunos casos, estos exfuncionarios perciben hasta 385 mil pesos mensuales, una cifra escandalosa si consideramos que su responsabilidad ya terminó y que estos recursos provienen directamente del erario público.

 Además del exceso en los sueldos, hay que sumar los apoyos especiales que también se han otorgado dentro del Poder Judicial, y que representan otro tipo de privilegios encubiertos: bonos, compensaciones, autos oficiales, choferes, comidas, viajes. Todo a costa del presupuesto nacional. Según estimaciones de la propia Corte, el ajuste podría representar un ahorro de hasta 800 mil millones de pesos al año. Una cifra que bien podría ser destinada a salud, educación o infraestructura, y que hoy está secuestrada por una élite que se resiste a perder sus beneficios.

Esta medida no solo tiene un impacto económico, sino también simbólico. Significa el fin de una clase privilegiada, pero muy privilegiada, enquistada en el poder judicial, que durante décadas se creyó intocable y que nadie los podía cuestionar menos castigar. Esto tiene un significado claro que consiste; en que nadie está por encima de la Constitución, ni siquiera quienes tienen como encargo interpretarla y aplicarla.

Se trata, en suma, de una reivindicación de la justicia, no solo en el ámbito legal, sino también en el económico y social. Si queremos una Corte que represente al pueblo, tiene que vivir como el pueblo, no como una aristocracia judicial. Porque cuando la justicia se convierte en un privilegio, deja de ser justicia.

Esta es una de las noticias más importantes en el ámbito jurídico, pues estas medidas son más austeras, más honestas, y sobre todo, más cercana al pueblo.