jueves, 29 de mayo de 2025

Análisis del Texto de René Narváez Lozada, Locutor y Periodistas.

 Por. Antonio Martínez Cantellano

Al leer este texto, me gusto su postura crítica sobre el valor real de los títulos de periodismo en comparación con la experiencia periodística y ética profesional del periodista empírico.

Voy a desglosar desde un punto metodológico este desarrollo:

¿Cuál es la idea principal?

El texto plantea una crítica sobre el valor real de los títulos académicos en el ámbito del periodismo. René Narváez señala que: algunas personas ostentan un título profesional, pero carecen de las cualidades esenciales para ser verdaderos profesionales, como la ética, la cultura general y los conocimientos prácticos. Además, critica la superficialidad de algunos títulos otorgados por la SEP sin cumplir con los requisitos adecuados, lo que no los convierte en verdaderos periodistas.

¿Cuál es su tesis?

La tesis del comunicador es que un título no hace al profesional; en cambio, son los conocimientos sobre el periodismo, la experiencia que se adquiere en la calle y la ética los que realmente definen a un profesional, especialmente en el campo del periodismo. Un título puede ser meramente simbólico si no está respaldado por la práctica y el compromiso real con la profesión.

Esta es una tesis que no se ha desarrollado en la academia o la investigación, esto porque no es interés de nadie. Pero para los periodistas empíricos sí es importante, pues un título en periodismo no te hace periodista.

Sigamos con nuestro análisis.

¿Cuál es el problema a que se refiere el periodista?

El problema que se plantea en el texto es la desconexión entre el título académico y la verdadera profesionalidad en el periodismo. El autor destaca que existen personas con títulos otorgados por la Secretaria de Educación Pública (SEP), pero sin la ética ni los conocimientos adecuados, mientras que hay otros periodistas con vasta experiencia, de más de 40 o 20 años, pero sin la certificación formal que los acredite como tales. Esto genera una falsa jerarquización y una falsa idea en la profesión y una falta de respeto hacia quienes realmente viven y se mantienen del periodismo.

Hay una hipótesis implícita dentro del texto

La hipótesis implícita es que un título académico no garantiza ser un verdadero profesional del periodismo. En lugar de eso, el autor sostiene que el verdadero profesionalismo proviene de la experiencia práctica y del compromiso ético con la profesión, independientemente de la formación académica. Esto es muy importante.

Además, René nos muestra el camino para entender esta tesis:

El objetivo del texto parece ser hacer una reflexión crítica sobre la validez de los títulos académicos en el periodismo y defender a aquellos periodistas que, sin título formal, son expertos por su experiencia y conocimiento práctico. También busca señalar que el reconocimiento de la experiencia real y el trabajo arduo, además de práctico en la profesión, debe tener más valor que un título otorgado de manera superficial.

En los Foros que se están desarrollando en diferentes sedes y que está auspiciada por 100 periodistas por el Estado de México, se debe hacer esta reflexión entre todos los periodistas que participamos en estas ponencias.

El periodista y locutor concluye que es importante no presumir lo que no se es realmente, y pide que se respete a los periodistas que, a pesar de no tener un título formal, han hecho del periodismo su vida y han sostenido a sus familias gracias a esta profesión. Además, critica a aquellos que tienen títulos otorgados de manera dudosa y que no respetan a los periodistas empíricos, quienes, según el autor, han demostrado ser profesionales por su trabajo y dedicación.

Este es la aportación de mi análisis, al debate que se ha desarrollado en las redes y en WhatsApp por parte de los periodistas del Estado de México.

 

 

 

martes, 20 de mayo de 2025

¿PUEDE LA NUEVA REFORMA JUDICIAL DEVOLVER LA HONESTIDAD AL SISTEMA LEGAL MEXICANO?

Lic. Marcial Antonio Martínez Cantellano

En México, uno de los clamores más constantes de la sociedad es el de tener un sistema de justicia verdaderamente imparcial, honesto y accesible. Frente a la nueva reforma judicial que se plantea como una transformación profunda del aparato legal, muchos mexicanos —con justa razón— tenemos una esperanza: que por fin se acaben la corrupción, los engaños, la mentira, la negligencia, el tráfico de influencias y la impunidad, todo por ganar dinero o poder que han caracterizado durante décadas al poder judicial.

El problema de fondo no es solo legal, es ético. Queremos jueces que no vendan sentencias al mejor postor, ministros que no se escuden en tecnicismos para favorecer intereses particulares, y abogados que no se aprovechen de la ignorancia o la necesidad de sus clientes, como algunos suelen hacer. En otras palabras, exigimos algo que debería ser una norma y no una excepción: honestidad con todo su significado que conlleva esta palabra.

¿Qué es la honestidad? Esta es la definición del diccionario: Decencia y moderación en la persona.

En Internet encontramos que la definición es: La honestidad, hablar y actuar con sinceridad, es más que no mentir, engañar, robar o hacer trampas. Implica mostrar respeto hacia los demás y tener integridad y conciencia de sí mismo.

Lamentablemente hay abogados que desde el inicio de sus carreras los único que han hecho es mentir, engañar, robar, hacer trampas, sacar dinero a las personas o casi robar a los clientes para resolver un problema jurídico. Si estos abogados llegan a ser jueces o magistrados o funcionarios de alguna dependencia de justicia, imagínense lo que pueden hacer al sistema judicial con tanta corrupción.

Un sistema corroído

La corrupción en el sistema judicial mexicano no es un mito: es una realidad documentada. Diversas encuestas y estudios realizados por organizaciones nacionales e internacionales colocan a los tribunales entre las instituciones con menor nivel de confianza pública. Casos emblemáticos de impunidad, sentencias absurdas o procesos interminables muestran un sistema que muchas veces actúa como si la justicia estuviera reservada solo para quienes pueden pagarla, o para los políticos corruptos, o para las élites de este país.  

¿Podrá esta nueva reforma cambiar esta percepción y, más importante aún, la realidad que la sustenta?

Una reforma con muchos retos

La reforma judicial promete cambios importantes: selección más rigurosa de jueces, mecanismos de control y evaluación, y supuestamente mayor transparencia. Sin embargo, las leyes no transforman la ética de quienes las aplican. Se puede modificar el marco legal, pero si no se ataca la cultura de la corrupción desde sus raíces, los mismos vicios seguirán floreciendo, solo que en nuevas formas.

 Por eso la verdadera transformación no puede ser solo legal, tiene que ser cultural y moral. Se necesita formar a los futuros profesionales del derecho con una base sólida en valores como la ética, la empatía y la vocación de servicio. No se trata únicamente de enseñar leyes, sino de formar conciencia.

¿Y la honestidad?

La honestidad no puede seguir siendo un lujo o una excepción dentro del sistema judicial. Debe convertirse en el pilar que sostenga todas las decisiones jurídicas. Para lograrlo, es necesario que haya consecuencias reales para los actos corruptos y un verdadero reconocimiento para quienes actúan con integridad.

¿Podemos esperar una transformación real con esta reforma? La hipótesis más optimista diría que sí: que al menos algunos jueces, magistrados y abogados cambiarán su forma de pensar y actuar. Que las nuevas generaciones verán en la honestidad no una desventaja competitiva, sino una virtud indispensable.

Pero para que eso ocurra, se necesita voluntad política, vigilancia ciudadana y, sobre todo, una sociedad que no tolere más la corrupción ni la impunidad. Sin embargo, hay muchas personas que no creen en la honestidad, como políticos o abogados, que no les importa estos valores ni siquiera las persona, les importa más a estos personajes nefastos que están en el sistema político o judicial es el de obtener más ganancias a costa de las personas.

Conclusión

La reforma judicial es una oportunidad para todos los mexicanos de cambiar este sistema, pero no una garantía. Solo con un compromiso real y constante con los valores que algunos políticos y abogados han perdido —especialmente con la honestidad— podremos aspirar a un sistema judicial que verdaderamente sirva a la justicia y no a intereses particulares. La pregunta que queda en el aire es: ¿están dispuestos nuestros jueces, magistrados y abogados a recuperar la dignidad y la ética de su profesión?

 

 

domingo, 18 de mayo de 2025

UNA FERIA DEL LIBRO QUE TERMINÓ EN TRAGEDIA: NEGLIGENCIA QUE NO SE PUEDE JUSTIFICAR

 Por: Antonio Martínez Cantellano

Lo que debía ser una jornada dedicada a la cultura, el pensamiento crítico y el encuentro con la palabra escrita, se convirtió en una escena de pánico, miedo y desorganización. El pasado sábado en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México, una parte de la estructura metálica que cubría los estantes y mesas de la Feria del Libro colapsó tras una fuerte ráfaga de viento. El resultado: una mujer herida, varias personas golpeadas que fueron atendidas por la cruz roja y decenas con crisis nerviosas. ¿Qué falló? ¿Quién es responsable? ¿Hasta cuándo se normalizará la negligencia en eventos públicos?

Los hechos ocurrieron alrededor de las 15:35 horas, justo después de una charla encabezada por el periodista Luis Hernández Navarro y el líder magisterial Felipe Rodríguez. El viento entró repentinamente por la parte oriente de la explanada municipal, levantando parte de la estructura metálica de aluminio. Lo que siguió fue una estampida, gritos de terror y una estructura que literalmente volaba por el aire al caer la estructura se hizo pedazos que salió volando, golpeando a asistentes y generando una escena que jamás debió haber ocurrido.

La crítica aquí es directa y necesaria. Protección Civil, cuya función esencial es prever este tipo de incidentes y actuar con planes de contingencia adecuados, falló rotundamente. Es inaceptable que en un evento masivo no se hayan tomado medidas mínimas de seguridad ante condiciones climáticas cambiantes, como las rachas de viento que ya habían sido anunciadas en distintos medios meteorológicos

Es importante recordar que la responsabilidad de garantizar la seguridad estructural de cualquier instalación temporal en eventos públicos recae, en primer término, en Protección Civil. Su propia denominación lo establece: están obligados a revisar, supervisar y aprobar toda estructura que se utilice en estos espacios, incluyendo techumbres, carpas y escenarios.

En este caso, debió verificarse que la techumbre metálica cumpliera con todos los requisitos técnicos y normativos: desde el tipo de materiales estructurales, calibres, grosores, alturas y distancias entre postes o largueros, hasta elementos cruciales como el anclaje al suelo, el atirantado y los contraventeos que aseguran la estabilidad frente a factores climáticos como ráfagas de viento.

Estas estructuras no son meras coberturas improvisadas; son construcciones que requieren evaluación y autorización previa por peritos en construcción, personas capacitadas para emitir un dictamen técnico sobre su seguridad y funcionalidad. En otras palabras, si se aprueba una estructura es porque debe garantizar la integridad física de quienes estarán debajo de ella: asistentes, expositores, trabajadores y artistas.

Lo ocurrido demuestra una omisión grave en esta cadena de supervisión. La estructura no cumplió con su función básica: proteger. Y eso nos lleva, de nuevo, a la pregunta clave: ¿quién permitió que se levantara y operara sin las garantías mínimas de seguridad?

Tampoco podemos dejar fuera de esta crítica al gobierno de MORENA, que contrató a la empresa responsable de montar la estructura. ¿Se verificó si contaban con los permisos, certificaciones y seguros necesarios? ¿Se realizaron inspecciones antes de abrir al público? ¿Por qué no había anclajes adecuados o personal preparado para una evacuación rápida y ordenada? Las preguntas son muchas y, hasta ahora, las respuestas oficiales brillan por su ausencia.

La feria, además de dejar libros destrozados y pérdidas materiales a los expositores, deja una marca de desconfianza ciudadana. ¿Qué garantías tienen los asistentes de futuros eventos similares? ¿Quién indemnizará a la mujer lesionada y a las personas afectadas? La empresa debe responder económicamente, sí, pero también debe haber consecuencias legales. Y el gobierno debe asumir su parte de responsabilidad. Callar, minimizar o encubrir lo ocurrido sería, además de inmoral, un acto criminal.

No se trata solo de señalar con el dedo, sino de exigir una rendición de cuentas. La cultura merece espacios seguros, y los ciudadanos merecen respeto a su integridad. Hoy fue una feria del libro; mañana podría ser un concierto, un mitin o una jornada comunitaria. La prevención no es un lujo, es una obligación.

 

sábado, 17 de mayo de 2025

COLAPSA ESTRUCTURA METÁLICA EN FERIA DEL LIBRO DE CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL; HAY UNA MUJER HERIDA






Pánico entre los asistentes tras el desplome parcial en plena actividad cultural

Por: Antonio Martínez Cantellano

Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México. – Una parte de la estructura metálica de aluminio que cubría los estantes y mesas de exposición en la Feria del Libro colapsó este sábado, provocando momentos de pánico entre los asistentes. El incidente ocurrió cerca de las 15:35 horas, tras una fuerte ráfaga de viento que ingresó por el costado oriente de la explanada del Palacio Municipal, sede del evento.


La feria se encontraba en su punto máximo de asistencia, con familias enteras reunidas para disfrutar de las actividades culturales. A las 16:00 horas se había programado la charla “La CNTE hoy”, con la participación del periodista Luis Hernández Navarro y el líder social Felipe Rodríguez. Sin embargo, poco después de concluir la intervención, el fuerte viento desprendió parte del techo de la estructura, generando un estruendo que desató el caos entre los presentes.

Testigos relataron que la estructura se levantó por los aires y comenzó a caer en distintos puntos,


golpeando a varias personas. Una mujer resultó herida cerca del área de escaleras y otras personas sufrieron golpes menores, además de crisis nerviosas por el susto.

“Fue un viento muy fuerte, levantó toda la parte del escenario. Los conferencistas alcanzaron a correr, y la gente salió como pudo”, narró el señor Enrique, uno de los expositores del evento.

Elementos de Protección Civil acudieron de inmediato al lugar, acordonaron la zona y pidieron a los


asistentes mantenerse alejados, ya que algunas partes de la estructura aún representaban un riesgo de desprendimiento. También se presentaron ambulancias para atender a los lesionados.

La rápida intervención evitó una tragedia mayor. No obstante, se suspendieron las actividades programadas hasta nuevo aviso.