Por: El Lic. Antonio Martínez Cantellano
El análisis que se plantea sobre el proceso de descrédito al periodismo local de Ciudad Nezahualcóyotl, tanto por parte de políticos y funcionarios de MORENA como anteriormente del PRD, refleja una profunda crisis en la relación entre el gobierno y los medios de comunicación en el ámbito local. Este fenómeno no solo se limita a la descalificación sistemática del gremio periodístico independiente, (cabe aclarar que no se reciben recursos económicos para la publicación de los periódicos, son los mismos periodista que invierten de su propia bolsa), sino que también genera un contexto de invisibilidad y precarización que ha afectado gravemente la sustentabilidad de los medios de comunicación locales.
La acusación generalizada de corrupción
hacia los periodistas, bajo el argumento de que cobran grandes cantidades de
dinero por su labor y que de modo despectivo se les llama chayoteros, configura
una actitud populista que tiene como objetivo deslegitimar el trabajo
periodístico independiente. En lugar de fomentar un ambiente en el que los
periodistas puedan ejercer su función con dignidad y autonomía, se crea una
narrativa perversa que pone en duda la integridad de los profesionales del
sector. Este enfoque no solo impacta la percepción pública del periodismo, sino
que socava la importancia de los medios locales como espacios fundamentales de
crítica, información y pluralidad.
La desaparición de los medios impresos
locales, que antes eran comunes en la época del PRI, ilustra la erosión de un
modelo de comunicación que permitía a las comunidades tener acceso a voces
locales, informaciones regionales y críticas pertinentes a su contexto
inmediato. La concentración de los medios de comunicación en manos de grandes
conglomerados nacionales y el predominio de medios como Televisa, TV Azteca, o
los periódicos nacionales, han dejado un vacío informativo a nivel local,
dificultando que las voces independientes sean escuchadas.
Esta concentración mediática y el
desprecio por el periodismo local forman parte de una política de despojo que
va más allá de los recursos económicos: se trata de la desaparición de un
modelo democrático de información que permita a la sociedad civil estar
informada y ejercer una verdadera participación ciudadana. La falta de apoyo
del gobierno local a los periodistas, especialmente a aquellos en situaciones
vulnerables como los trabajadores de la tercera edad, es un ejemplo claro de la
desconexión entre las autoridades y los sectores productivos más
desfavorecidos.
La indiferencia del sistema político del
gobierno municipal de Nezahualcóyotl, del Estado de México, ante la profesión
del periodismo refleja una concepción autoritaria y demagógica del poder, que
no reconoce al periodismo como una actividad esencial para la democracia y la
libertad de expresión y no reconocer que muchos periodistas viven precariamente
de esta actividad. Esta actitud de descalificación y exclusión solo genera un
vacío informativo, en el que el control de la narrativa se centraliza en las
élites políticas y mediáticas, ignorando las necesidades y derechos de los
periodistas locales.
Además, esta indiferencia hacia los
periodistas independientes y la falta de políticas públicas para apoyar su
labor afectan directamente a la calidad del periodismo, les cierran todo tipo
de crecimiento; manteniéndolos constantemente en una crisis económica. Los
periodistas, que a menudo son personas de la tercera edad que encuentran en el
periodismo una forma de autoempleo, enfrentan dificultades económicas y
laborales considerables. Los altos costos de producción, los gastos en equipos,
transporte, publicidad y otras necesidades operativas, sin el respaldo de una
política gubernamental adecuada, limitan su capacidad de acción y su
sustentabilidad.
Este análisis se da en el marco Primer
Foro de Análisis de Reformas a la Ley de Protección a Periodistas y Defensores
de Derechos Humanos 2025, donde se van a proponer reformas a la ley y la propuesta
es que se reconozca que el trabajo de los periodistas independientes de
Nezahualcóyotl, como un trabajo de autoempleo.
En resumen, el proceso de descrédito al
periodismo local por parte de los políticos y funcionarios de MORENA, y antes
del PRD, refleja una actitud paternalista y autoritaria que busca minar la
independencia de los medios locales, ahogando la libertad de expresión y
empobreciendo el ecosistema informativo de la región. Esta política no solo
desprecia el trabajo de los periodistas, sino que también pone en peligro la
posibilidad de un periodismo plural, libre y accesible, fundamental para una
sociedad democrática.